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La industria pesquera de la UE produce 5,2 millones de toneladas de residuos anuales que podrían convertirse en biofertilizantes

Momento del Kick off Meeting del proyecto SEA2LAND

La industria pesquera de la UE produce 5,2 millones de toneladas de residuos anuales que podrían convertirse en biofertilizantes

Cada año, la industria pesquera a nivel mundial genera más de 20 millones de toneladas de subproductos que mayoritariamente no son aprovechados. Esto supone que, una vez procesadas las capturas de pesca marina, el 25% del total se acaba descartando como residuos, que sobre todo incluyen especies de peces que no se buscaban u otros restos del procesamiento industrial del pescado. En la Unión Europea estos desechos representan un total de 5,2 millones de toneladas por año. El proyecto "Producing advanced bio-based Fertilizers from fisheries Wastes (SEA2LAND)", que cuenta con la participación del Centro Tecnológico BETA de la Universidad de Vic - Universidad Central de Cataluña (UVic-UCC), hará frente a este desafío mediante la mejora y adaptación de tecnologías para la recuperación de nutrientes para producir biofertilizantes a partir de subproductos procedentes del procesamiento del pescado y de la acuicultura.

Los subproductos marinos son, en general, descartados y mal utilizados olvidando que su composición puede contener hasta un 9% de nitrógeno (según la especie), un 2% de fósforo y un 0,6% de potasio. Estos residuos también contienen hierro, cobre, zinc, vitaminas y aceites. Se considera que, de los 5,2 millones de toneladas de residuos europeos procedentes de la industria pesquera y acuícola, alrededor de 0,52 millones de toneladas de nitrógeno se podrían recuperar y utilizar para la producción agrícola y 0,1 millones de toneladas de fósforo también podrían tener un nuevo uso. Si se recuperaran, estas cantidades de nutrientes permitirían fertilizar 4,3 millones de hectáreas y 1,5 millones de hectáreas, respectivamente.

Un modelo de economía circular

El proyecto SEA2LAND, financiado por el programa europeo H2020 y con un presupuesto total de 8.853.401,54 euros, tiene como objetivo general aportar soluciones para ayudar a superar los retos relacionados con los sistemas agrícolas, el cambio climático y la reutilización de residuos. Este proyecto, basado en un posible modelo de economía circular, fomentará la producción de fertilizantes a gran escala en la UE a partir de materias primas propias, transformando subproductos en nutrientes óptimos para determinados cultivos en condiciones locales o aptos para ser exportados. SEA2LAND contribuirá a la independencia y seguridad en el suministro de nutrientes a la agricultura europea, reduciendo el desequilibrio de nutrientes en Europa.

Los biofertilizantes producidos se caracterizarán para garantizar el cumplimiento de las normativas de la UE, incluidas las relacionadas con la agricultura ecológica. Además, se estudiarán los efectos sobre la biodiversidad, la sostenibilidad ambiental y el impacto sobre los parámetros sociales y la economía local, y también se definirán planes de negocio para su producción. Los subproductos resultantes, procedentes del procesamiento del pescado y la acuicultura, podrían reemplazar parcialmente los nutrientes importados para la agricultura en Europa, contribuyendo al mismo tiempo a reducir los efectos ambientales negativos del mal uso que ahora se les da.

Piloto sobre el tratamiento de llodos en Malta

En el marco del proyecto SEA2LAND, el Centro Tecnológico BETA de la UVIC-UCC se encargará principalmente evaluar diferentes tecnologías para producir biofertilizantes a partir de subproductos de la industria acuícola en los casos de estudio desarrollados en las áreas del Mar del Norte, Atlántico y Mediterráneo. El equipo de trabajo del CT BETA que participa está formado por Lidia Paredes, como investigadora principal y responsable del proyecto, además de los investigadores Nagore Guerra, Laia Llenas y Sergio Pons. La importancia de la aportación del CT BETA radica en "poder implementar, evaluar y demostrar que un número determinado de metodologías innovadoras permitirán recuperar nutrientes para producir biofertilizantes", explica Paredes. Así, "los productos obtenidos servirán para sustituir determinados nutrientes inorgánicos que se están utilizando en Europa".

En concreto, el CT BETA es el principal responsable del piloto del área mediterránea centrado en el tratamiento de los lodos producidos en diferentes instalaciones acuícolas de Malta pertenecientes a AquaBioTech Group. También validará el proceso de tratamiento para valorizar los lodos producidos en una industria acuícola de agua dulce situada en España (Caviar Pirineo SL).

Los 2 primeros años del proyecto se destinarán a la implementación y optimización de las diferentes tecnologías en las instalaciones del CT BETA. "El primer año estará destinado al diseño y montaje de plantas piloto y el segundo año se empezarán a optimizar los procesos para maximizar la cantidad y calidad de los biofertilizantes", apunta Paredes. Según ella, uno de los principales puntos fuertes de la aportación del CT BETA al proyecto es "validar que tecnologías ya existentes para otras aplicaciones también pueden ser eficaces para hacer biofertilizantes; es decir, llevar tecnologías desde una escala de piloto a una demostración industrial en condiciones reales ".

En este sentido, una vez el proceso sea validado operando en las condiciones óptimas, las tecnologías serán trasladadas a las instalaciones de la empresa Caviar Pirineo SL con el fin de demostrar la eficacia de sistema de tratamiento propuesto en un entorno real. El caso de estudio desarrollado por el CT BETA, en el que también participa la empresa Fertinagro (proveedor líder de fertilizantes para la agricultura en España), permitirá la producción de 4 productos fertilizantes con alto valor agronómico para ser utilizados en agricultura y, también la recuperación de energía y agua de alta calidad.

Cuatro años y 25 socios de 8 países

El proyecto SEA2LAND ha comenzado este enero de 2021 y finalizará el 31 de diciembre de 2024. Está coordinado por Neiker-Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario y cuenta con un total de 25 socios de 8 países de la UE (España, Francia, Estonia, Italia, Malta, Croacia, Portugal y Bélgica), Suiza, Noruega y Chile. El proyecto propone la implementación de 9 tecnologías que serán validadas en 7 casos de estudio desarrollados en 6 áreas representativas del sector pesquero (Mar del Norte, Báltico, Atlántico, Cantábrico, Mediterráneo y Adriático).

Este no es el primer proyecto sobre producción de biofertilizantes a partir de residuos orgánicos en el que trabaja el CT BETA. Desde el pasado mes de enero de 2020, el centro también es el coordinador del proyecto FERTIMANURE, otro proyecto H2020 orientado a la producción de biofertilizantes a partir de deyecciones ganaderas y en la generación de modelos de negocio que les hagan competitivos en el mercado europeo. También participa en proyectos como el REFLOW, que trabaja para la valorización del fósforo en los residuos del sector lácteo, o el ACCELWATER, que se focaliza en estrategias de valorización de los residuos de la industria cárnica. 

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